
En el año 2007 peregrinamos a Santiago de Compostela por el Camino Primitivo.


Fuimos cuatro los que empezamos desde el Alto del Acebo (Asturias): Braulio, Mocho Mira, Garrote y yo. Nuestras cabalgaduras fueron Torera, Marilin, el PRE de Moncho y mi yegua cruzada de lusitana, Lucy.

A la altura de la localidad de Arzúa, cuando el Camino Primitivo se une con el Francés se unió al grupo un nuevo miembro, o mejor dicho tres, Sonia, su caballo y su perro.

Llegamos sin novedad a la Catedral. La verdad es que cuando uno llega a abrazar al Apostol deja una experiencia inolvidable.


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